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Benedicto XVI dispuso la celebración del 'Año de la Fe' en 2012, para "dar un renovado impulso a la misión de toda la Iglesia y conducir a los hombres fuera del desierto en el que a menudo se encuentran hasta el lugar de la vida y de la amistad con Cristo que nos dona la vida en plenitud". Dió comienzo el 11 de octubre de 2012, con motivo del 50 aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y terminará el 24 de noviembre de 2013, día que se celebra 'Cristo Rey del Universo'.
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En aquel tiempo, Jesús bajó de la montaña y, al llegar donde los discípulos, vio a mucha gente que les rodeaba y a unos escribas que discutían con ellos. Toda la gente, al verle, quedó sorprendida y corrieron a saludarle. Él les preguntó: «¿De qué discutís con ellos?». Uno de entre la gente le respondió: «Maestro, te he traído a mi hijo que tiene un espíritu mudo y, dondequiera que se apodera de él, le derriba, le hace echar espumarajos, rechinar de dientes y lo deja rígido. He dicho a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido».
Él les responde: «¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo!». Y se lo trajeron. Apenas el espíritu vio a Jesús, agitó violentamente al muchacho y, cayendo en tierra, se revolcaba echando espumarajos. Entonces Él preguntó a su padre: «¿Cuánto tiempo hace que le viene sucediendo esto?». Le dijo: «Desde niño. Y muchas veces le ha arrojado al fuego y al agua para acabar con él; pero, si algo puedes, ayúdanos, compadécete de nosotros». [...]
(Mc 9,14-29)
San Bernardino de Siena, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, evangelizó por pueblos y ciudades a las gentes de Italia y difundió la devoción al santísimo Nombre de Jesús. Quedó huérfano y lo crió una tía. Con 22 años, abandonó todo para entrar en la comunidad franciscana y desplegó una gran actividad como predicador. A los 63 años se le apareció San Pedro Celestino que le avisó de su muerte. Muere en 1444 y seis años después es canonizado por el Papa Nicolás V.