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La Iglesia nos ofrece un tiempo privilegiado de gracia y salvación para una renovación interior de nuestra vida cristiana. Es la llamada que la Iglesia hace, desde Compostela, para invitarnos a escuchar la palabra de Dios, purificar nuestro corazón de todo pecado y caminar tras los pasos de Cristo. Por el Jubileo en el Año Santo, la Iglesia ofrece al que se acerca a la Tumba del Apóstol en la Catedral de Santigo (A Coruña, España), la participación de los bienes espirituales de la Iglesia. (ver web)
En
aquel tiempo, uno de la gente le dijo: «Maestro, di a mi
hermano que reparta la herencia conmigo». Él le
respondió: «¡Hombre!, ¿quién me ha
constituido juez o repartidor entre vosotros?». Y les dijo:
«Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la
abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes».
Les
dijo una parábola: «Los campos de cierto hombre rico
dieron mucho fruto; y pensaba entre sí, diciendo: ‘¿Qué
haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha?’. Y dijo:
‘Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, edificaré
otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y
mis bienes, y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en
reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea’.
Pero Dios le dijo: ‘¡Necio! Esta misma noche te
reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para
quién serán?’. [...]
(Lc 12,13-21)
Doctor de la Iglesia, Fundador de
Memoria de san Alfonso María de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia, que insigne por el celo de las almas, por sus escritos, por su palabra y ejemplo, trabajó infatigablemente predicando y escribiendo libros, en especial sobre teología moral, en la que es considerado maestro, para fomentar la vida cristiana en el pueblo. Entre grandes dificultades fundó la Congregación del Santísimo Redentor, para evangelizar a la gente iletrada. Elegido obispo de santa Águeda de los Godos, se entregó de modo excepcional a esta misión, que dejaría quince años después, aquejado de graves enfermedades, y pasó el resto de su vida en Nocera dePagani, en la Campania, aceptando grandes trabajos y dificultades.
Misionero, Religioso de , Sacerdote
En Roma, beato Pedro Favre, presbítero. Fue el primero entre los miembros de la Compañía de Jesús que mantuvo duros trabajos en distintas regiones de Europa. Murió en la ciudad de Roma, mientras se dirigía al Concilio Ecuménico de Trento.