Selección de textos del libro de Joseph RATZINGER: DIOS Y EL MUNDO, Creer y vivir en nuestra época. Una conversación con Peter Seewald (trad. Rosa Pilar Blanco), Ed. Debolsillo, 2005 (Gott und die Welt, 2000 Deutsche Verlag-Anstalt GmbH, Suttutgar-Munich)
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b) Aprender a escuchar la voz de
Dios
c) Lo más importante de la vida no
se ve con los ojos
a) El ateísmo de la cultura
tecnológica
c) La fe no es un sentimiento, sino
que responde a una realidad objetiva
d) Y también responde a nuestros
anhelos más íntimos
e) La seguridad de la fe y la
supuesta intolerancia de los hombres de
fe
f) Muchos sueñan con una
"religión a la carta"
g) La sustitución de la religión
por la tradición
h) La fe no supone sólo un
conocimiento, sino una vida en la que hay que ir creciendo cada día
i) La consideración de la vida
Eterna en la vida del cristiano
l) Que Dios sea insondable no
significa que no se pueda conocer nada de Él
m) Cristo contemplaba a cada hombre
desde la Cruz
n) Fe y ciencia; Sagrada Escritura
y Razón
ñ) Sobre la soledad como el temor
de los temores
6. El sentido de la vida y el
Bautismo
7. El sacramento de la Penitencia
a) Dios quiere venir a nosotros a
través de otras personas
b) El sacramento de la Penitencia
no es un instrumento para "someter" a los fieles
c) ¿Dios puede castigar a sus
criaturas?
a) Dimensión espiritual de la
persona
d) La nueva legalidad de la persona
como algo definitivo
e) La dignidad de la persona y el
porqué de su creación
f) La persona como fin en sí mismo
g) La persona humana está constitutivamente referido a su
prójimo, y especialmente a Dios
h) Sobre si hay hombres en otros
planetas
El derecho de los hijos no es un
derecho a los hijos
12. Cuidado del mundo por parte del
hombre
13. El Antiguo Testamento y el pueblo
judío
a) Por qué el pueblo judío es el
pueblo elegido
b) El cristianismo es el Antiguo
Testamento releído a la luz de Cristo.
b) La ley natural es una ley moral
17. Sobre los ricos de este mundo
19. Enseñar al que no sabe como
obra de misericordia
a) La anécdota de Napoleón y su
intención de acabar con la Iglesia
b) La Iglesia es "mi patria
más íntima"
c) La comunidad es esencial a la fe:
Dios quiere venir a los hombres a través de otros hombres
d) La Iglesia como luz del mundo
e) La idea de Guardini de la
Iglesia como el único poder realmente crítico con la historia
f) La Iglesia como la última
palabra de Dios en la historia
21. El amor a la gramática y el
amor a Dios; S. Benito y la cultura europea
b) La resurrección de cada uno
23. El purgatorio y la vida Eterna
a) Razón de ser del purgatorio
b) El purgatorio como lugar de la
tolerancia
p. 12 Entonces ¿Dios se muestra siempre lleno de respeto o también manifiesta humor?
Personalmente creo que tiene un gran sentido del humor. A veces le da a uno un empellón y le dice: «¡No te des tanta importancia!». En realidad, el humor es un componente de la alegría de la creación. En muchas cuestiones de nuestra vida se nota que Dios también nos quiere impulsar a ser un poco más ligeros; a percibir la alegría; a descender de nuestro pedestal y a no olvidar el gusto por lo divertido.
p. 14 ¿Alguna recomendación al respecto? [de la
oración en general]
Por la noche, cuando uno no logra encontrar la paz... yo recomendaría el rosario. Es un rezo que, además de su significado espiritual, ejerce una fuerza anímicamente tranquilizadora. En él, al atenerse siempre a las palabras, te vas liberando poco a poco de los pensamientos que te atormentan.
p. 16 Muchos sabían rezar de pequeños, pero en cierto momento lo olvidaron. ¿Hay que aprender a hablar con Dios?
El órgano de Dios puede atrofiarse hasta el punto de que las palabras de la fe se tornen completamente carentes de sentido. Y quien no tiene oído tampoco puede hablar, porque sordera y mudez van unidas.
Es como si uno tuviera que aprender su lengua materna. Poco a poco se aprende a leer la escritura cifrada de Dios, a hablar su lenguaje y a entender a Dios, aunque nunca del todo. Poco a poco uno mismo podrá rezar y hablar con Dios, al principio de manera muy infantil -en cierto modo siempre seremos niños-, pero después cada vez mejor, con sus propias palabras.
p.16 Usted dijo una vez: «Si el ser humano sólo confía en lo que ven sus ojos, en realidad está ciego...».
...porque limita su horizonte de manera que se le escapa precisamente lo esencial. Porque tampoco tiene en cuenta su inteligencia. Las cosas realmente importantes no las ve con los ojos de los sentidos, y en esa medida aún no se apercibe bien de que es capaz de ver más allá de lo directamente perceptible.
p.21 Vivimos sin duda en un momento histórico en el que la tentación de querer crear sin Dios se ha vuelto muy grande. Nuestra cultura de la técnica y del bienestar se basa en la convicción de que, en el fondo, todo es factible. Naturalmente, si pensamos así, la vida termina en lo que nosotros podemos hacer, construir y demostrar. Por tanto, la cuestión divina queda relegada a un segundo término.
Si se generaliza esa actitud -y la tentación para que eso ocurra es muy grande, porque buscar a Dios significa realmente adentrarse en otro plano que antes quizá fuese más accesible-, la respuesta es palmaria: lo que no es obra nuestra, no existe.
p.20 Lo importante para cualquier persona, lo primero que da importancia a su vida, es saber que es amada. Precisamente quien se encuentra en una situación difícil, resiste si sabe que alguien le espera, que es deseado y necesitado. Dios está ahí primero y me ama. Ésta es la razón segura sobre la que se asienta mi vida, y a partir de la cual yo mismo puedo proyectarla.
p. 23 sin embargo, lo esencial de la fe es que en ella no me encuentro con algo inventado, sino que lo que sale a mi encuentro supera con creces todo cuanto nosotros, los hombres, podemos inventar.
p. 25 Y viceversa: precisamente ese Dios que tiene el poder de plasmar en una persona el amor que Él es, que está ahí y se nos da a conocer, que acepta la afinidad con nosotros, es justo lo que necesitamos para no tener que vivir hasta el final con fragmentos, con medias verdades.
p.27 Porque ya nadie se atreve a decir que lo que afirma la fe es cierto, pues se teme ser intolerante, incluso frente a otras religiones o concepciones del mundo. Y los cristianos se dicen que nos atemoriza esa elevada reivindicación de la verdad.
Por una parte esto, en cierto modo, es saludable. Porque si uno se dedica a asestar golpes a su alrededor con demasiada rapidez e imprudencia con la pretensión de la verdad y se instala en ella demasiado tranquilo y relajado, no solo puede volverse despótico sino también etiquetar con enorme facilidad como verdad algo que es secundario y pasajero.
La cautela a la hora de reivindicar la verdad es muy adecuada, pero no debe provocar el abandono generalizado de dicha pretensión, pues entonces nos moveremos a tientas en diferentes modelos de tradición.
p. 28 Muchos sueñan con una especie de religión a la carta, aunque con ingredientes escogidos y muy acomodados al gusto. Cada vez se diferencia más entre religión «mala» y «buena».
p.28 - 29 Es interesante que el concepto de tradición haya sustituido al concepto de religión y de confesión -y con ello también al concepto de verdad, Las distintas religiones se consideran tradiciones. Entonces se juzgan «venerables», «hermosas», y se afirma que quien está dentro de una tradición debe respetarla, así como debe respetar las tradiciones ajenas. Pero contar sólo con tradiciones provoca también, es lógico, una pérdida de la verdad. Y en cierto momento uno se preguntará por qué ha de existir tradición siquiera. Y entonces la rebelión contra la tradición quedará justificada.
Recuerdo siempre las palabras de Tertuliano, que comentó una vez: «Cristo no ha dicho: "Yo soy la costumbre, sino "yo soy la Verdad"». Y es que Cristo no sanciona simplemente la costumbre; al contrario, él nos arranca de las costumbres. Él desea que las abandonemos, nos exige que busquemos la verdad, lo que nos introduce en la realidad del Creador, del Salvador, de nuestro propio ser. En ese sentido, hemos de ser cautelosos con la reivindicación de la verdad en cuanto gran compromiso, pero también tener el valor de no perder la verdad, de tender hacia ella y aceptarla con agradecimiento y humildad cuando nos sea ofrecida.
p. 29 La fe nunca está sencillamente ahí, de forma que yo pueda decir a partir de un momento determinado que yo la tengo y otros no. Ya lo hemos comentado. Es algo vivo que incluye a la persona entera -razón, voluntad, sentimiento- en toda su dimensión. Entonces cada vez puede arraigar más profundamente en la vida, de forma que mi existencia se torne más y más idéntica a mi fe, pero a pesar de todo nunca es una mera posesión. La persona conserva siempre la posibilidad de ceder a la tendencia opuesta y caer.
p. el más allá forma parte de la perspectiva vital del cristianismo. Si se pretendiera suprimirlo, nuestra perspectiva se convertiría en un extraño fragmento, quedaría hecha añicos. La vida humana quedaría burdamente mutilada si sólo la considerásemos desde la óptica de esos setenta u ochenta años que podemos vivir. Así surge esa extraña avidez de vida. Si la vida momentánea es lo único que puedo tener, naturalmente he de procurar sacar y acumular el máximo posible. Lo que me impide mostrar menor consideración hacia los demás.
El más allá me proporciona las pautas y confiere a esta vida la seriedad y el peso para no tener que vivir exclusivamente en función del instante, sino de manera que al final esta vida sirva, valga algo -y no sólo para mí, sino para el conjunto-. El Dios que escucha no nos exime de responsabilidad, sino que nos enseña a ser responsables. Nos impulsa a vivir con responsabilidad lo que se nos ha dado, para que de ese modo también algún día lleguemos a ser capaces de salir airosos ante Él.
p.37 Tengo que comenzar por dejar de mirarme, y preguntarme qué es lo que Él quiere. Tengo que empezar aprendiendo a amar, pues el amor consiste en apartar la mirada de mí mismo y dirigirla hacia Él. Si a partir de esta tendencia fundamental, en lugar de preguntarme qué es lo que puedo conseguir para mí mismo, me dejo sencillamente guiar por El, si me pierdo realmente en Cristo, si me dejo caer, me desprendo de mí mismo, entonces me doy cuenta de que ésa es la vida correcta, porque de todos modos yo soy demasiado estrecho para mí solo. Cuando salgo al aire libre, valga la expresión, entonces y sólo entonces comienza y llega la grandeza de la vida.