Joseph Ratzinger. Una
biografía[1]
Pablo Blanco
Ed. Eunsa
Pamplona, 2004
203 pp
1.
Importancia
y actualidad de San Agustín
2.
La
Tradición es aquella parte de la revelación que sobresale de las Escrituras
3.
La
obra escrita por Ratzinger que él más aprecia: su Escatología
p. 49 «Pocos santos se nos presentan tan cercanos, a pesar de la distancia de los años, como san Agustín. En sus obras podemos encontrar todas las cimas y profundidades de lo humano, todas las preguntas, pesquisas e indagaciones que todavía hoy nos conmueven. No sin razón se le ha llamado el primer hombre moderno» [Colaboradores de la verdad (1979), Madrid, Rialp 1991, p. 394].
p. 83 «Precisamente aquello de la revelación que sobresale de las Escrituras (que a su vez no puede ser expresado en un código de fórmulas) es lo que llamamos "Tradición"» [Mi vida, Recuerdos (1997), Encuentro, Madrid 1997, pp. 103-104]
p. 113 «El profesor [Johann] Auer había comenzado hacía poco a llevar a cabo un antiguo proyecto, que consistía en publicar una dogmática en libros de bolsillo. Después de recibir las presiones del editor Pustet, me rogó que entrara en aquella iniciativa como coautor. [...] Lo único que conseguí acabar fue la escatología (*), que siempre he considerado mi obra más elaborada y cuidada. Intenté, ante todo, repensar nuevamente mi dogmática según la línea del concilio, retomando de manera más profunda las fuentes, y teniendo muy presente la producción más reciente. Maduré, por tanto, una visión total que se nutría de las múltiples experiencias y conocimientos que mi camino teológico me había puesto enfrente». [Mi vida, Recuerdos (1997), Encuentro, Madrid 1997, p. 126]
(*) «Eschatologie- Tod und ewiges Leben», en J. Auer- J. Ratzinger, Kleine katholische Dogmatik, Pustet, Ratisbona 1977; tr. cast.: «Escatología», en Curso de teología dogmática, IX, Herder Barcelona, 1979, 1992.
p. 127 «De ahí que podamos decir claramente: la forma más grave de pecado consiste en que el hombre quiera negar el hecho de que es criatura, porque no quiere aceptar la medida y los límites que esto trae consigo. No quiere ser criatura porque no quiere ser medido, porque no quiere ser dependiente. Entiende su dependencia del amor creador como una resolución extraña. Pero esta resolución extraña es esclavitud, y de la esclavitud hay que liberarse». [Creación y pecado, (1985), Eunsa, Pamplona 1992, p.96-97].
p. 134 «El hombre [...] debe abandonar la mentira de la independencia que no conoce vínculo alguno; debe reconocer que no es un ser autárquico ni autónomo. Debe abandonar la mentira de la arbitrariedad. Debe aceptar su dependencia, su necesidad de los otros y de la Creación, sus límites, el destino del propio ser. [...] Libre es aquel que se ha identificado con su propia esencia, con la verdad misma [de su ser criatura]. [Iglesia, ecumenismo y política (1987), BAC, Madrid 1987, pp.300-301, que es un comentario del cardenal Ratzinger a la Instrucción sobre la liberación y la libertad cristiana, publicada por la Congregación para la Doctrina de la Fe, en marzo de 1986]
p.167 [Ratzinger cuenta una anécdota que le sucedió en 1978, en la que refleja la importancia de que los cristianos anunciemos a Cristo, y no nos quedemos sólo en la labor social] anécdota de 1978. «No hace mucho tiempo, recibí la visita de dos obispos sudamericanos, con quienes hablé tanto de proyectos sociales como de sus experiencias y fatigas personales. Me hablaron de la intensa campaña de propaganda desarrollada en aquel país tradicionalmente católico por las cien confesiones cristianas reformadas [allí presentes], que estaban cambiando el panorama religioso de aquella nación. La conversación derivó hacia una curiosa anécdota que ellos consideraban sintomática y que les llevó a hacer examen de conciencia sobre el rumbo que había tomado la Iglesia en Sudamérica desde finales del concilio. Me contaron que unos delegados de una aldea visitaron al obispo, para comunicarle que se habían pasado a una comunidad evangélica. Aprovecharon la ocasión para agradecerle todos sus esfuerzos sociales, todas esas cosas tan bonitas que habían hecho por ellos en todos esos años y que sabían apreciar. "Pero además necesitamos -añadieron- una religión, y por eso nos hemos hecho protestantes"»[Teoría de los principios teológicos (1982), Herder, Barcelona, 1985, p.157]
[1] Los textos seleccionados aquí son sólo citas literales de Ratzinger, reproducidas por Pablo Blanco en este libro. Selección hecha por diego@vicalvaro.com