17.042 templos y 65.764 misas
   
Disputa del Sacramento (detalle), Raffaello Sanzio, 1509. Museos Vaticanos, Ciudad del Vaticano.

Documentos: Milagros eucarísticos

Información sobre algunos milagros eucarísitcos, es decir, hechos extraordinarios en los que se evidencia la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo en las Sagradas Especies eucarísticas.

links misas.orgEl milagro de Alkmaar

Alkmaar, Amsterdam (Holanda)
1 de mayo de 1429

Corría la primera década del siglo XV y, en la ciudad de Alkmaar, localizada en la provincia de Holanda del Norte, Países Bajos, vivía el joven Folquert. Sus padres, de posición acomodada, le pagaban los estudios; sin embargo, de temperamento rebelde, prefería entregarse a borracheras y juegos de azar.

Más tarde, para satisfacer su temperamento fogoso, ingresó en el ejército de Jacobo de Baviera y en 1414 participó en la batalla de Hoorn, en la que mató a muchísima gente. Tras este episodio, tal vez atormentado por su mala conducta, el joven decidió volver a los estudios, esta vez incluso con el objetivo de hacerse sacerdote.

En el primer día de mayo de 1429 celebró su primera misa en la Iglesia de San Lorenzo en Alkmaar. Estaba muy nervioso, se consideraba sacerdote indigno porque jamás había revelado a sus superiores el hecho de que había matado a muchas personas, con el miedo de que tal vez una vez revelado este secreto se negasen a ordenarlo.

Después de la consagración, al tomar la sangre de Cristo, cayeron 3 gotas en la casulla, manchándola de sangre. Aún más nervioso, al final de la misa, ya en la sacristía, recortó el pedazo de tejido manchado, intentó quemarlo pero milagrosamente el fuego se negaba a destruirlo. Finalmente escondió el tejido manchado detrás del altar.

Algunos años después un capitán de navío enfrentaba una tempestad violenta cerca de la costa. Sentía él que ciertamente el navío se hundiría muriendo así todos los tripulantes. En medio de la angustia le apareció un ángel que le contó el milagro ocurrido en 1429 y que si él prometiese revelar el lugar donde estaba la reliquia escondida al párroco de la iglesia, el ángel lo salvaría de la tempestad. Y así lo hizo.

El párroco encontró el tejido, relató el hecho al obispo de Utrecht, el cual declaró la autenticidad del milagro y para que tan preciosa reliquia fuese debidamente venerada, mandó forjar un ángel de plata que sostiene en las manos el pedazo de la casulla.

Después de 1566 las autoridades municipales protestantes prohibieron el culto católico de las reliquias. Para evitar que fuese profanada, o destruida, estuvo escondida durante muchos años, hasta que alrededor de 1885 el obispo de Haarlem, Mons. Gaspar Bottemanne, retomó la veneración de la Santa reliquia. En 1902 fue hecha una nueva imagen del ángel, esta vez en plata de mejor calidad.

A partir de entonces la reliquia queda expuesta todos los domingos a los ojos de los fieles en un altar lateral de la iglesia, conocido como el Santo Altar de la Sangre Consagrada.

Contenido publicado en es.gaudiumpress.org, en el enlace http://es.gaudiumpress.org/content/46951-El-milagro-Eucaristico-de-Alkmaar-#ixzz2UK2kNj3D

links misas.orgLas Sagradas Formas de Salas

Huesca (España)
16 de marzo de 1314

En el año 1727, los trabajos de reedificación de la iglesia de Nuestra Señora de Salas iban muy adelantados. El arquitecto José Sofi dirigía los trabajos, bajo la supervisión del Cabildo de la Catedral de Huesca. Ocurrió que al desmontar el altar, dedicado a San Juan, encontraron una cajita que contenía lo depositado en el ara el día de la consagración.

Cuando los canónigos llegaron a dicha iglesia, y recibieron de manos del arquitecto la citada cajita, encontraron un pequeño pergamino, unas reliquias de San Máximo y San Basilio y un finísimo pañito blanco en el que se guardaban dos formas consagradas.

El Obispo de la diócesis, D. Pedro Gregorio de Padilla, convocó una reunión de teólogos y doctísimos varones de la ciudad, que leyeron el pergamino que el Obispo consagrante dejó escrito un 16 de marzo de 1314. En él estaban los diez mandamientos de la Ley de Dios, la primera frase de cada uno de los cuatro evangelios, la dedicación del altar a San Juan, las reliquias que se guardaban y las dos formas consagradas que en él se depositaban.

A todos les pareció un hecho milagroso que las formas se hubiesen conservado durante más de cuatro siglos sin corromperse y, en consecuencia, el Obispo dispuso:
- Que las reliquias se conservasen en el armario de reliquias de la Catedral.
- Que las formas se conservasen en un vasito de cristal, cerrado con plata, dentro de una cajita que confiaba al cuidado del Cabildo, quien las conserva en el altar mayor de dicha Catedral.

Información proporcionada por la Catedral de Huesca

links misas.orgEl milagro de Cebreiro

Pedrafita do Cebreiro, Lugo (España)
Siglo XIV

Una mañana de un crudo invierno, estaba un sacerdote benedictino celebrando misa mientras la nieve se amontonaba y el viento arreciaba. Pensaba el monje que nadie acudiría a la misa y se equivocó. Un paisano de Barxamaior, llamado Juan Santín, sube al Cebreiro para participar en la Santa Misa. El celebrante, con poca fe, pensó que no merecía la pena tanto esfuerzo por asistir, pero al momento el sacerdote percibe cómo la Hostia se convierte en carne sensible a la vista, y el cáliz en sangre, hierve y tiñe los corporales. Los corporales con la sangre quedaron en el cáliz y la Hostia en la patena.

Los protagonistas de la historia, el monje y el campesino, tienen sus mausoleos en la iglesia, cerca del lugar del milagro eucarístico.
El escudo de Galicia contiene un cáliz en recuerdo de este milagro.
A continuación ponemos la narración del Padre Yepes, de principios del siglo XVI.

Cerca de los años de mil y trescientos había un vecino vasallo de la casa del Zebrero en un pueblo que dista a media legua llamado Barja Mayor, el cual tenía tanta devoción con el santo sacrificio de la misa que por ninguna ocupación ni inclemencia de los tiempos recios faltaba de oir misa. Es aquella tierra combatida de todos los aires, y suele cargar tanta nieve que no sólo se toman los caminos, pero se cubren las casas y el mismo monasterio, la iglesia, y hospital suelen quedar sepultados, y allá dentro viven con fuegos y luces de candelas, porque la del cielo en muchos días no se suele ver, y si la caridad (a quien no pueden matar ríos ni cielos) no tuviese allí entretenidos a los monjes para servir a los pobres, parece imposible apetecer aquella vivienda. Un día, pues, muy recio y tempestuso lidió y peleó el buen hombre y forcejeó contra los vientos, nieve y tempestades; rompió por las nieves y como pudo llegó a la iglesia.

Estaba un clérigo de los capellanes diciendo misa, bien descuidado de que en aquel tiempo trabajoso pudiese nadie subir a oír misas. Había ya consagrado la hostia y el cáliz cuando el hombre llegó, y espantándose cuando le vio, menospreciole entre sí mismo, diciendo: "¡Cuál viene este otro con una tan grande tempestad y tan fatigado ver un poco de pan y de vino! El Señor, que en las concavidades de la tierra y en partes escondidas obra sus maravillas, la hizo tan grande en aquella iglesia, a esta sazón, que luego la hostia se convirtió en carne y el vino en sangre, que viendo Su Majestad abrir los ojos de aquel miserable ministro que había dudado y pagar tan gran devoción como mostró aquel buen hombre, viniendo a oír misa con tantas incomodidades.

Estuvieron mucho tiempo la hostia vuelta en carne en su patena y la sangre en el mismo cáliz donde había acontecido el milagro, hasta que, pasando la reina Doña Isabel en la romería a Santiago, y hospedándose en el monasterio del Zebrero, quiso ver un prodigio tan raro y maravilloso, y dicen que entonces, cuando lo vio, mandó poner la carne en una redomita y la sangre en otra, adonde hoy día se muestran.

Yo, aunque indigno, he visto y adorado este santo misterio, he visto las dos ampollas en una de ellas está la sangre, que parece apenas coagulada, roja como la de un cabrito recién sacrificado, he visto también la carne, que es roja y seca.


Más información: Diócesis de Lugo

links misas.orgEl milagro de Lanciano

Lanciano, Provincia de Chieti (Italia)
Siglo VIII

Había un monje de la Orden de San Basilio que tenía dudas de fe sobre la presencia real de Cristo en las Sagradas Especies. Celebrando una mañana la Santa Misa en Lanciano, en la iglesia de San Legonciano, al monje le sobrevino la duda; pero, después de pronunciadas las palabras de la consagración, vio cómo el pan se transformaba en un círculo de carne y el vino en sangre visible.

Ante este milagro lloró de gozo y de agradecimiento y, como consta en un documento de 1631, se volvió hacia los presentes y dijo: "Oh, dichosos asistentes, a quienes Dios Bendito, para confundir mi incredulidad, ha querido revelarse en este Santísimo Sacramento y hacerse visible a vuestros ojos. Venid, hermanos, y mirad a nuestro Dios que se ha acercado a nosotros. He aquí la carne y la sangre de nuestro amadísimo Jesús”"

La hostia, convertida en carne, como puede observarse hoy, conservada en un ostensorio de plata, tiene el tamaño de la hostia grande actualmente usada en la Iglesia latina. Es ligeramente oscura y se vuelve rosada si se observa en transparencia.

El vino convertido en sangre, contenido en un cáliz de cristal, está coagulado en cinco glóbulos de diferente tamaño, tiene un color terroso que tiende al amarillo ocre.

La carne, desde 1713, se conserva en una custodia de plata, de la escuela napolitana. La Sangre está contenida en un cáliz de cristal.

Desde 1574 se han venido haciendo investigaciones científicas. Las últimas, realizadas en 1970-1971 y en 1981 por el Profesor Odoardo Linoli, Profesor de Anatomía e Histología Patológica, de Química y Microscopia Clínica, y ex jefe del Laboratorio de Anatomía Patológica en el Hospital de Arezzo, que dedujo que eran tejido muscular de un corazón humano y sangre auténtica, del mismo grupo sanguíneo.

En 1973, el Consejo Superior de la Organización Mundial de la Salud (OMS) nombró una comisión científica para verificar las conclusiones del médico italiano. Los trabajos se prolongaron durante 15 meses, con un total de medio millar de exámenes. Las conclusiones de todas las investigaciones confirmaron lo que había sido declarado y publicado en Italia.

Estas reliquias fueron custodiadas por los monjes de San Basilio hasta 1176 y por los Benedictinos hasta 1252. Desde entonces se encargan los Franciscanos, que construyeron sobre la antigua iglesia de San Legonciano un nuevo santuario donde, en 1258, fueron colocadas.

Más información: Santuariodel Miracolo Eucaristico. Frati Minori Conventuali. Corso Roma, 66034 Lanciano (Italy) Tel +39 0872 7131899
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